De pactos, de democracia y de libertad

Marisa García-Merita

Presidenta del CVPM

En líneas generales los ciudadanos querrían que los Alcaldes o los Presidentes Autonómicos y Central fuesen los cabezas de la lista más votada. La democracia lleva implícito eso. Pero los “pactos” de gobierno pervierten el sistema y podemos encontrarnos con que, no solo el Presidente del Gobierno o el de una Comunidad Autónoma o el Alcalde de cualquier municipio corresponda a un partido político que no ha sido el más votado por los ciudadanos, sino que, además, varios ministros o consejeros o concejales procedan de un partido con muy pocos votantes. Viene ocurriendo que dos partidos pacten no precisamente por la similitud de ideologías, ya que ambos partidos tienen muy poco en común. Solo comparten  sino el interese por el poder. Ese pacto permitirá que, por ejemplo, el alcalde no proceda del partido  más votado y que el gobierno municipal esté secuestrado por un partido político que ha obtenido muy pocos votos.

Pero aún hay algo más grave que la falta de respeto a las mayorías, el alto precio que debe  pagar el partido que, aún no habiendo obtenido la mayoría, va a gobernar gracias al pacto con los minoritarios. Tendrán que ceder concejalías, consejerias o ministerios vitales para el desarrollo del pais, comunidad o municipio y no podrán aplicar su política programática sin pasar por la criba tiránica de los que les han permitido ganar el Gobierno. Pero dicen que si somos demócratas tenemos que aceptar estas cosas, pues los partidos políticos son libres de realizar alianzas y uniones que no respeten el derecho de las mayorías ni el de sus votantes. Eso si, los libres son los partidos políticos no las personas, estas tienen que acatar lo que imponga su partido por muy descabellado que sea. Supungo que se habran dado cuenta de que los miembros de un grupo parlamentario esperan una señal del “jefe” del grupo para votar.Y me pregunto yo: ¿Es realmente democrático no respetar lo que han elegido los ciudadanos? ¿Es legítimo que unas cuantas personas que ni siquiera son los diputados o concejales, ya que estos votaran, como ya he dicho, según marque la disciplina de voto, puedan cambiar a su antojo lo que ha dicho en las urnas la ciudadanía? En mi opinión aunque legalmente el termino no sea correcto estoy convencida de que nuestro sistema en vez de una democracia parlamentaria es una partitocracia. Veamos: las listas son cerradas y bloqueadas, votamos a los partidos no a las personas. Por lo tanto los diputados o concejales dependen del partido, que es quien los pone en las las listas  y no de los votantes. Asi pues, los partidos concentran un poder excesivo ya que controlan las listas electorales, deciden quien ocupa los cargos publicos y pueden pactar con quien les venga en gana.