El ‘cara a cara’ de las charangas en València, una evolución de la música en las Fallas

EFE- Cualquier valenciano sabe que las Fallas sin música no son Fallas y que la música popular sin charangas tampoco existiría, una unión que llena las calles de València de “vida y diversión” y que evoluciona año tras año con nuevas formas de tocar, como los conocidos ‘cara a cara’ de charangas.

Es algo que saben bien los músicos de Pintant-la y Telotocotó, dos charangas valencianas que viven las Fallas “exprimiéndolas a tope”, tocando en una veintena de actos y durmiendo solo tres horas al día y que este domingo se unirán para dar “un buen espectáculo” en la “batalla” de la Falla Josep Antoni Puríssima i Major de L’Eliana.

“Cada charanga se ha preparado varios arreglos y, durante dos horas, nos turnaremos para tocar y hacer disfrutar a la gente. Al final tocaremos todos juntos y será una fiesta por todo lo alto”, cuentan a EFE Ferrán, saxofonista; Mario, percusionista, y Alejandro, trompetista de la charanga Telotocotó.

Para ellos, los “arreglos” -versiones de canciones- son “la única forma de diferenciarse”, algo así como la identidad de una charanga, y lo que más define a este grupo de músicos de Llíria son los “arreglos remember” y de música inglesa.

“Tenemos que estar muy al día, no vamos a tocar ‘Purpurina’ si eso se llevaba hace cuatro años”, asegura Raúl, el percusionista de Pintant-la.

“El otro día fuimos a una falla, tocamos un arreglo de Camela y nos vino una chica supercontenta a decirnos que éramos la primera charanga que había tocado Camela”, cuenta.

El repertorio es infinito, desde Melendi y El Canto del Loco hasta canciones de Extremoduro y Maná, pero todos coinciden en que lo que hace vibrar a los falleros y falleras siempre será ese solo de trompeta de ‘La Amapola’ y los himnos valencianos como ‘El Caballo Camina Palante’ y ‘El Tablón’.

Los concursos de charangas

En este caso, el objetivo no es ganar y no hay competitividad entre ambas charangas, solo ganas de “disfrutar con lo que mejor sabemos hacer: música”, pero una tendencia que ha aparecido en los últimos años son los concursos, donde sí hay un premio económico y de renombre.

La charanga Sib Moolt, ubicada en Llíria y formada por doce músicos profesionales, ha ganado la sexta edición del Concurso organizado por la Falla Espartero-Maestro Plasencia de Burjassot.

“Era la primera vez que nos presentábamos a uno. Estuvimos ensayando una vez por semana durante dos meses y las dos últimas semanas lo hacíamos de lunes a viernes de 22 a 01 horas, ya que cada músico tenía que saberse su papel y su coreografía y después ponerlo todos en común”, cuentan Héctor, saxofonista, y Mario, trompista, en una entrevista con EFE.

Frente a 2.000 personas de público y un jurado profesional que valoraba la afinación, la uniformidad musical y la interacción con el público, la charanga Sib Moolt lució sus mejores arreglos y se proclamó ganadora, llevándose a casa «muchos mensajes de gente diciendo que se lo había pasado muy bien».

La ‘germanor’ entre charangas

La Ofrenda suele ser el acto favorito de los músicos, un momento donde se combina la emoción y la solemnidad con la diversión ‘charanguística’ cuando se acaba de cruzar la plaza de la Virgen de València, pero Ferrán, Mario y Alejandro (Telotocotó) coinciden en que lo que más les gusta de las Fallas es encontrarse con otras charangas.

“En los concursos hay competitividad sana, somos compañeros, amigos y, una vez que empiezas a tocar, hermanos. No tenemos por qué tener rivalidad, lo que quieres es demostrar el trabajo que has hecho y lo que vales”, aseguran Héctor y Mario (Sib Moolt), quienes señalan que la recompensa del concurso “es ver la progresión”, algo que también comparten los músicos de Telotocotó, que ganaron el Primer Premio en el Concurso Nacional “Batalla de Charangas de Zamora”.

Esa ‘germanor’ también la consiguen con los falleros y falleras, ya que, después de acabar los interminables actos y de darse una buena ducha, los músicos vuelven al casal para seguir la fiesta.

“Por la noche los falleros están superanimados y luego por la mañana te encuentras a la mitad, con gafas de sol y ya no te piden la Amapola”, se ríe Raúl.