La festividad de Sant Antoni congrega en Albal a más de 90 carros y caballos

Albal celebró el pasado domingo la tradicional festividad de Sant Antoni, una de las primeras celebraciones del calendario festivo local y antesala de la Fira de Sant Blai, patrón de la localidad, que este año tendrá lugar los días 30, 31 y 1 de febrero.

La jornada reunió a cientos de vecinos y vecinas, que acudieron acompañados de animales de toda clase para participar en el tradicional acto de bendición. Perros y gatos fueron los más numerosos, aunque también se pudieron ver conejos, tortugas y pájaros de distintas especies, despertando la curiosidad y el entusiasmo del público asistente.

En total, más de 150 animales recibieron la bendición, sin contar la participación de más de 90 carros, calesas y caballos de monta, lo que convirtió a Albal en uno de los municipios con mayor asistencia a esta tradicional festividad. El acto fue oficiado por el párroco local, don Engraci Bataller, junto a don Silvestre Nkundimana, desde la tarima instalada en la plaza del Jardí.

El evento contó con la presencia del alcalde de Albal, José Miguel Ferris, así como de la concejala de Deportes, Azucena Muñoz, y la concejala de Fiestas, María José Hernández, organizadoras del evento, además de otros miembros de la corporación municipal que quisieron acompañar a los vecinos en una jornada marcada por la tradición y la participación.

La concejala de Deportes, Azucena Muñoz, destacó que «es una de las citas favoritas de los amantes de los animales y es un orgullo que Albal sea uno de los pueblos con mayor participación de nuestra comarca, ya que siempre nos acompañan carros y caballos venidos de diferentes localidades vecinas».

Por su parte, la concejala de Fiestas, María José Hernández, señaló que «la celebración de Sant Antoni tiene mucho arraigo entre las familias de nuestro municipio, de ahí la afluencia masiva de vecinos con sus mascotas. Es un día muy bonito para las familias y para la corporación municipal».

Uno de los momentos más destacados fue el desfile de más de 90 carros, calesas y caballos de monta, procedentes tanto de Albal como de otras localidades vecinas, que, engalanados para la ocasión, recorrieron las principales calles del municipio. Algunos de estos carros y calesas son auténticos museos rodantes de la cultura del campo valenciano, despertando la admiración del público por su cuidada ornamentación y valor etnográfico.

Especial protagonismo tuvieron los más pequeños, que desfilaron acompañados de sus mascotas con gran ilusión, en un ambiente festivo que volvió a poner de manifiesto el arraigo de Sant Antoni en Albal como una celebración que combina devoción, tradición y convivencia vecinal.