La lucha contra la violencia machista es una responsabilidad social

Marisa García-Merita – Presidenta del CVPM

Todas las medidas legislativas que se han ido desarrollando para proteger a la mujer de la violencia machista suponen un avance importantísimo. Está en el ánimo de todos y todas que este tipo de medidas son las que, poco a poco, podrán ir acabando con la terrible situación que sufren diariamente muchas mujeres. La sociedad en general se entera solo de los casos más destacados, aquellos que saltan a los medios de comunicación, pero existen cientos de casos en la “sombra” de los que no nos enteramos, otros que jamás serán denunciados, algunos son intuidos por personas cercanas y otros muchos que ni siquiera eso.

Debemos ser conscientes de que el maltrato a la mujer está más generalizado de lo que podemos imaginar. No son solo aquellos que terminan con la muerte de la mujer, también son maltrato los gritos violentos que amedrentan a la mujer, golpes que no dejan marcas, empujones y conductas denigrantes para la víctima, fiscalización del teléfono, y un largo etc. que suceden con una frecuencia escalofriante.

¿Podemos entonces pensar que las medidas adoptadas han fracasado? No, eran y son necesarias. Pero la alta frecuencia del maltrato solo será rebajada cuando cambie la mentalidad de nuestra sociedad en su conjunto y se vivencie como un acto repugnante cualquier tipo de violencia ejercida sobre los más débiles, que, aunque algunos quieran minimizarlo, siguen siendo las mujeres y los niños. Y me atrevo a afirmar que una violencia muy frecuente y que pasa muy desapercibida es la que se ejerce contra las mujeres mayores. Existe todavía una generación de mujeres que tienen normalizadas conductas de maltrato porque creen que “una bofetada o un grito están justificados en muchas ocasiones en un matrimonio”. Yo misma cuando ejercía como psicóloga he tenido casos en que al preguntarle a una mujer si su marido la maltrataba me respondían: “no, no, que va, bueno, lo normal”. De igual forma podía responderme un marido.

Todavía la gente se inhibe de intervenir en peleas en un matrimonio, en situaciones publicas donde claramente se está maltratando verbalmente a una mujer, en avisar a la policía o a los servicios sociales si lo sospechan en alguna vecina. Pero lo más preocupante es saber que, desgraciadamente, todavía son muchas las mujeres que también piensan así, y, por tanto, no se rebelan contra el maltrato ejercido sobre ellas, o disculpan a sus hijos o, incluso, yernos si estos lo realizan.  Cuantas mujeres de mi generación habrán escuchado la frase “hija ten paciencia es tu marido”

Creo que esta “resistente mentalidad machista” es el obstáculo principal con el que pueden encontrarse las leyes. Además, desgraciadamente, de esta mentalidad no están exentos jueces, fiscales, abogados y policías. Por ello, las medidas legales, imprescindibles e importantísimas, deben reforzarse por la acción constante de cada uno de los individuos que forman la Sociedad, consiguiendo que piensen y adopten entre sus valores la idea de que de ninguna manera está justificada la violencia machista, y que es violencia un grito, un empujón, una bofetada o, incluso, un portazo. No disculpemos ninguna acción o comentario de este tipo, no riamos ni consintamos los “chistes” al respecto, impliquémonos en la defensa de la Ley.