Cómo adaptar las viviendas de L’Horta al riesgo de inundación: medidas constructivas que ya se están aplicando

Más de un año después de la DANA, miles de vecinos de L’Horta Sud se enfrentan a la misma pregunta: ¿cómo reconstruir su vivienda para que no vuelva a ocurrir lo mismo? La Ley 2/2025 de la Generalitat, la nueva cartografía de zonas inundables y las ayudas de la Confederación Hidrográfica del Júcar abren el camino hacia viviendas más resilientes, pero la adaptación exige conocer qué medidas son viables en cada caso y quién puede ejecutarlas.

Un territorio que necesita adaptarse

Las cifras no dejan lugar a la ambigüedad. Según el PATRICOVA (Plan de Acción Territorial sobre Prevención del Riesgo de Inundación en la Comunitat Valenciana), más de 600.000 personas en la Comunitat viven en zonas con algún nivel de riesgo por inundación, lo que representa aproximadamente el 12 % de la población. En municipios como Paiporta, la totalidad de las viviendas se encuentra dentro de zonas clasificadas como inundables. En Catarroja, Sedaví, Benetússer, Alfafar o Massanassa, la situación es similar.

La DANA de octubre de 2024 dejó más de 76.000 solicitudes de indemnización al Consorcio de Compensación de Seguros, de las cuales cerca de 7.800 correspondieron a viviendas y comunidades de propietarios. Pero las cifras oficiales de viviendas dañadas varían según la fuente: la Generalitat informó de 15.969, mientras que el Consejo Económico y Social cifró los daños en 11.242 inmuebles.

Lo que no varía es la realidad de los vecinos. Muchas familias de L’Horta están reconstruyendo sus hogares y necesitan tomar decisiones técnicas que van mucho más allá de cambiar el suelo o repintar las paredes. Adaptar una vivienda al riesgo de inundación requiere un estudio previo del inmueble por parte de arquitectos especializados en reformas que conozcan tanto la normativa vigente como las particularidades constructivas de la zona, para diseñar soluciones que realmente protejan la vivienda ante futuros episodios.

Lo que dice la normativa: Ley 2/2025 y Decreto-ley 20/2024

El marco legal ha cambiado sustancialmente desde la DANA. La Ley 2/2025, de 15 de abril, de medidas urbanísticas urgentes para favorecer las tareas de reconstrucción, aprobada en Les Corts, establece varias novedades que afectan directamente a los propietarios de viviendas en L’Horta.

La más relevante es que cuando una edificación deba reconstruirse por completo, será obligatorio aplicar las condiciones de adecuación del Anexo I del PATRICOVA (Decreto 201/2015). Esto significa que la nueva construcción deberá incorporar medidas específicas contra inundaciones que antes no se exigían.

Además, la ley simplifica los trámites para agilizar la reconstrucción. Las obras de reparación que no afecten a la estructura se tramitan por declaración responsable, sin necesidad de licencia de obra. Solo las intervenciones que modifiquen elementos estructurales o que afecten a inmuebles con protección patrimonial requieren licencia urbanística.

Por otro lado, la Generalitat oficializó en junio de 2025 la nueva cartografía de zonas inundables, elaborada a partir de trabajo de campo, imágenes de satélite y vuelos de dron sobre las cuencas del Turia, el Magro y los barrancos del Poyo, la Saleta y Picassent. Esta cartografía es ahora la referencia obligatoria para cualquier procedimiento urbanístico o de reconstrucción en los municipios afectados.

Medidas constructivas que ya se están aplicando en viviendas de L’Horta

Más allá de la normativa, lo que interesa a los vecinos son las soluciones concretas. La Guía para la reducción de la vulnerabilidad de edificios frente a inundaciones, publicada por la Dirección General del Agua en colaboración con el Consorcio de Compensación de Seguros, recoge las principales recomendaciones técnicas. Muchas de ellas ya se están aplicando en viviendas de Paiporta, Catarroja y otros municipios de la comarca.

Protección de accesos y plantas bajas

La entrada de agua por puertas, garajes y ventanas de planta baja fue la causa principal de los daños en miles de viviendas. Las medidas que se están implementando incluyen:

  • Barreras anti-inundación en accesos. Sistemas de contención (compuertas metálicas o paneles desmontables) que se instalan en puertas y accesos a garajes para ganar altura frente a la entrada de agua. La Confederación Hidrográfica del Júcar ha destinado parte de los 2,8 millones asignados a Paiporta a subvencionar precisamente este tipo de medidas de autoprotección en viviendas y comercios.
  • Elevación de la cota de acceso. En viviendas unifamiliares, elevar el umbral de entrada entre 30 y 60 cm mediante la creación de un escalón o rampa reduce significativamente el riesgo de entrada de agua en avenidas de baja a media intensidad.
  • Sustitución de puertas de garaje. Las puertas basculantes convencionales ofrecen poca resistencia al empuje del agua. Se están instalando puertas estancas o, al menos, modelos con juntas de sellado y guías reforzadas que retrasan la entrada de agua.

Reubicación de instalaciones críticas

Una de las lecciones más claras de la DANA fue que las instalaciones ubicadas en sótanos y plantas bajas quedaron destruidas en cuestión de minutos. Las medidas más habituales son:

  • Cuadros eléctricos en altura. Elevar el cuadro general de distribución eléctrica y los contadores a una cota superior a la del nivel de inundación previsto. En muchos edificios de L’Horta Sud, estos elementos estaban en sótanos o a ras de suelo.
  • Calderas y equipos de climatización fuera de planta baja. La reubicación de calderas, bombas de calor y equipos de aerotermia en plantas superiores o en azoteas protege los sistemas más costosos de la vivienda.
  • Arquetas anti-retorno en la red de saneamiento. Evitan que el agua del alcantarillado, cuando se satura, refluya hacia el interior de la vivienda a través de desagües y sanitarios. Es una medida relativamente económica y de alta eficacia.

Materiales resistentes al agua en zonas vulnerables

Cuando se reconstruyen las plantas bajas, la elección de materiales marca la diferencia entre una vivienda que se recupera en días y otra que necesita meses de obra. Las recomendaciones técnicas pasan por:

  • Revestimientos cerámicos o de gres porcelánico en lugar de parquet, laminados o moqueta en plantas bajas y garajes. Estos materiales resisten el contacto prolongado con el agua sin deteriorarse.
  • Tabiquería de ladrillo macizo o bloques de hormigón frente a los tabiques de yeso laminado (pladur), que se destruyen al contacto con el agua y requieren demolición completa tras una inundación.
  • Morteros hidrófugos en cimentaciones y muros de sótano que reducen la absorción de humedad por capilaridad, uno de los problemas más persistentes en las viviendas afectadas meses después de la DANA.

Drenaje perimetral y gestión del agua

En viviendas unifamiliares con parcela, que son frecuentes en municipios como Picanya, Torrent o Aldaia, las medidas de gestión del agua en el exterior son tan importantes como las del interior:

  • Drenajes perimetrales. Zanjas rellenas de grava con tubería drenante alrededor de la cimentación que recogen y canalizan el agua subterránea, reduciendo la presión hidrostática sobre los muros.
  • Pavimentos permeables en jardines y accesos. Sustituir las soleras de hormigón por adoquines drenantes o gravas permite que el agua se infiltre en lugar de acumularse en la superficie.
  • Pendientes de evacuación hacia el exterior. Asegurarse de que el terreno circundante tiene pendiente desde la vivienda hacia fuera, y no al revés, es una medida básica que muchas construcciones de L’Horta no cumplen.

Ayudas disponibles para adaptar las viviendas

Adaptar una vivienda no es gratuito, pero existen varias líneas de ayuda que los vecinos de L’Horta pueden solicitar.

En primer lugar, el real decreto en tramitación por parte de la Confederación Hidrográfica del Júcar contempla como actuaciones subvencionables la instalación de equipamientos o materiales que impidan la entrada de agua o faciliten su evacuación, así como la reparación y adaptación de edificios dañados. En el caso de Paiporta, se anunció una dotación de 2,8 millones de euros con una parte importante destinada a ayudas directas a particulares.

Por otro lado, el Consorcio de Compensación de Seguros ha gestionado el 97,9 % de las más de 23.000 solicitudes registradas en Catarroja, por ejemplo, abonando un total de 342,8 millones de euros. Estas indemnizaciones cubren la reparación de daños, pero no las mejoras de adaptación, que deben financiarse por otras vías.

Además, las ayudas del Plan de Recuperación (fondos Next Generation) para rehabilitación energética de viviendas pueden complementar las obras de adaptación cuando incluyan mejoras en aislamiento, instalaciones o envolvente del edificio. Las convocatorias se gestionan a través de la Generalitat Valenciana.

Lo que los vecinos deben tener en cuenta antes de empezar las obras

La urgencia por volver a casa no debería llevar a reconstruir exactamente igual que antes. Desde los colegios profesionales de arquitectura y los técnicos municipales se insiste en varios puntos que los propietarios deberían considerar:

Consultar la nueva cartografía. Antes de emprender cualquier obra, conviene verificar si la vivienda se encuentra dentro de la huella de inundación oficializada por la Generalitat. Esto condicionará las obras que pueden ejecutarse y las medidas de adaptación exigibles.

Solicitar un informe técnico previo. Un estudio del estado de la estructura, las cimentaciones y las instalaciones permite identificar los puntos vulnerables y priorizar las intervenciones con mayor impacto. No todas las viviendas necesitan las mismas medidas: una planta baja de un edificio plurifamiliar en Sedaví tiene problemas diferentes a los de un chalet con parcela en Picassent.

No confundir reparación con adaptación. Reparar los daños de la DANA es necesario, pero no suficiente. Si se repone el mismo tipo de suelo, la misma tabiquería y las instalaciones en la misma ubicación, la vivienda será igual de vulnerable ante la próxima crecida. La reconstrucción es la oportunidad de incorporar mejoras que reduzcan el riesgo.

Conocer el régimen de trámites simplificado. La Ley 2/2025 permite que muchas obras de reparación se ejecuten con una simple declaración responsable, sin esperar meses por una licencia. Sin embargo, las intervenciones que afecten a la estructura o a edificios protegidos sí requieren licencia urbanística. Cada ayuntamiento está aplicando estos criterios, y oficinas como la habilitada por Torrent ofrecen información personalizada a los vecinos.

Reconstruir mejor, no solo reconstruir

L’Horta Sud afronta un proceso de reconstrucción que durará años. Los 631 millones movilizados solo en Catarroja, los planes EDIL de Benetússer y Cheste, las agendas urbanas de Manises o los planes especiales urbanísticos de reconstrucción (PEUR) que estudia Xirivella dibujan un horizonte de transformación profunda de la comarca.

Pero la resiliencia no se construye solo con grandes infraestructuras hidráulicas o planes urbanísticos. También se construye vivienda a vivienda, con decisiones técnicas bien informadas y con la intervención de profesionales que conozcan la realidad constructiva de cada municipio. Que la reconstrucción sirva para que L’Horta esté mejor preparada ante lo que pueda venir es, probablemente, la mejor forma de honrar lo que esta comarca ha sufrido.